Despedida

Veni de paso, pelegrino
Que no fue, de la noche
Guía escrutador de estrellas,
Senderos por el cielo negro-azul
Que muestran el reflejo celeste,
Anduve sin cortapisas, trastocado
Y pensativo, relegando la justicia
Al término de la verdad, quise
Decir y dar y enseñar, mas lagunas
En el viento interpusieron aullidos
Que no dejaron soplar, brillo del callado
Silencio, fueron y luego la paz,
Que las sombras tintinean sueltas
Al calor y frío del compás,
Hálleme listo para la partida,
Según visita de la negra parca,
Mi despojo me invita a salir
Puro y con decoro, rellano calmo
Del mundo por donde ya no más,
Y si supe y pude, aquí estoy,
Quieto como un mulo,
Sobrio, loco, moribundo.

Ventura

He mordido la manzana y
He leído el libro y aun así
Mi alma venturera se cristaliza
En ascención de tu luz, de tu pura
Gracia a la que sucumbo
Mirando como amo
Ese fervor, plenitud encendida,
La magestuosa obra que de ti nace,
Que tus pies embellecen,
Cal y garras, turrón y oro,
Y como divino ángel aflora
De mi cabeza su corona,
Diamantes bebidos, licor dulce
De facetas, pulcro, sin áurea,
Sin perjuro, matutino celo
Suave a la vida,
Del valle nevado bendito
Fuíme al negruzco averno
Del destino mío y conseguí vuelo
Y campeona victoria sobre
El desatino, cálida caricia de la lucha
Sobre la arena del circo

Al anochecer

El hilo del ojo es un pensamiento
Salvaje, caballo de relámpago
Que de la oscuridad de la tormenta
Salva a galope el ruido y la furia,
Mientras duerme el alma en la cintura,
Mientras se agolpan quehaceres
Sin sentido que no dan y el mundo,
Loco y siniestro encuadra esta desventura,
Lloramos y quedamos, lejos del aquí
Que nos aflije, flojo dibujo del espectro,
Ecuánimes desbandadas perdurables,
Mientras, el tiempo se mastica, chicle
Que se dilata o se achica, la acción
Es rápida cuando la hora lenta
Y mientras, nos consumimos en extraños
Circunloquios de anodinas palabras,
Y mientras que no hacemos nada, el mundo
Es pequeño y los segundos eternos y
Vacíos como copas de nata, cal de labios
Sin besar, y mientras, nos requerimos,
Andamos sobre nuestras huellas, infortunios,
Desmembramientos, sin queja, al son
De la moneda
Rulando al aire,
Vespertino

Incógnita

Detrás de cada paso arrima el misterio,
Cuando las sombras yacen juntas,
Y las horas son desvelos donde arriban
Los sueños, la espuma, el tiento,
Recorre las noches una gravedad
Precaria, un desaliento,
La nada que encumbra,
El silencio.
Pesa la vida,
Equilibrio de incierto
Momento,
Sobre el filo
De la navaja
Grita tieso.

Suelo firme

Te he visto en mil caras,
A lo largo de mil años,
Ahora sé que eres tú,
Y el mundo no me importa,
La Tierra es nuestro frenesí,
La vida un sueño realizado,
Y por mucho que hoy llueva,
Que mi bolsillo sea un agujero,
Que mis pasos vayan
De piedra en piedra,
Sé que tú estarás aquí,
A mi lado, y no temeré,
No dudaré, la corriente,
La inmensa infinitud
Del universo, del pensamiento,
De cada latido de mi corazón
Será la que es

Dos

Brota jazmín de mi boca,
Hablo palabras insensatas,
El mundo solo es una nota
Y tú mi todo que me ama,
Respiro aire y veo la luz
Esta clara mañana,
Ya no importa del ser
Más que nuestra dulce
Unión que nos derrama,
No quiero saber si tú eres
Yo o si yo soy tú,
En la encrucijada de nuestras vidas,
Ya somos uno, o tres, o somos
Dos que se aman,
Se buscan, se hallan.

Una rosa verdadera

Como ideal junco te elevas,
El azul coronado de tu pura luz,
Como semilla que late en mi pecho
Creces en mi adentro sin dolor,
Perfección de tu forma en mí,
Te pienso lento al anochecer,
Al tiempo del mundo que va,
Y me colmas de tu ser, como
Jardín pausado, florido, cuando
Sombras benévolas cruzan el sendero,
Y acarician el aire tibio, roces
Y sueños entremezclándose
Como aves, mariposas, libélulas,
Rosas y jazmines encendidos,
Me das la vida que bebo, licor
De solo un trago, mientras que ensueño,
Y al pasar las horas lo recuerdo,
Vaivén de la cintura entre cielos,
Un gesto, movimiento del instante,
Eternidad sin tiempo.

Hastío

Me cansa la vida
Y hasta la muerte espero
Que vivo sin vivir
Y muero porque no muero,
Puesto en un mundo extraño
Y diverso de mal agüero
Renuncio a sufrir
Y creo en el puro deseo
Mientras díscolo porvenir
Y caída por el cielo
Me retuerzo como colibrí
Y remo con alas de fuego

Tinta negra

La tinta negra de la noche
Derrama palabras oscuras,
Resuenan el grillo azul,
La mariposa verde,
La eterna libélula.

Sobre la luz de mi vigilia
Cae el silencio sagrado,
Lo toco con la piel mojada
Así una campana de tiempo
Vibra sola con su cuerda.

Es la vida que pasa altanera,
A través y surcando esferas,
Riega de pétalos y de cielo
El diapasón de la espera,
Sangre, licor, oscura madera

Plegaria

Gloria en el cielo
Paz en la Tierra
A los hombres
De buena voluntad
Había aires arriba
Y yo cavé mi tumba
Y me enterré vivo
Y me morí con cal viva
Muerte horrenda
Blanca como la nieve fina
Como campo de algodón
Sueño blanco de perfil
Había aires arriba
El cielo era azul
Las alas subían
Los espíritus vivían
Oh canto glorioso
Que me dió la vida
Eternidad de dicha
En el lugar del tiempo
Sin tiempo
Había aires cálidos tempranos
Luz y luces y el aguaviva
Y el jardín de las flores inmortales
Y el reposo y el solaz
Un aire de fantasía sonaba
Su armonía era dulce
Quebranto y sonora
Fuente de cristal y plata
Fina había aires
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