Las horras

Porque estas hordas que me acaban nunca fueron de la piedad, quitaron sangre echando cal, entierro de un sol, y el tormento de mi soledad.

La hydra sigue silbando a pesar, fuego nocturno derramado, vacija rota del pensamiento que se deslizó. Tampoco supe esperar. La espada al viento, tu cabellera al viento, la columna de humo que levantó.

Limpio esta calavera, es un trono de marfil, una guirnalda del tiempo, un ala como bisturí. Cadenas que fluyen en mantos licuefactos, como una sortija brillo en la mano de esta noche sin fin.

Manantial

Mi corazón mantiene cerco al dolor,

Y no logro el olvido del mio vivir

Empiezo siempre para nunca acabar

Y del destino tiento mucho y quiero escapar

Sin que ni fuego ni luz ni razón

Den a mi locura derisión.

Ruido de mal

De donde retumban estas cuatro voces que nos rompen?
De donde gritan estas cuatro voces de injusticia?
De donde mora la maldad,
De donde nace el mal.
Que me calle el silencio,
Que me calle la paz.

Esa tiranía

Mientras corría sangre a cuchillas de la negra muerte,
La tiranía de los hombres malos oscurecía la voz suave,
Mientras la tierra nuestra sucumbía,
La tiranía de los hombres malos callaba la luz del mediodía,
Y mientras la misma vida se caía,
La tiranía de los hombres malos hacía que mis pasos fueran dados

Negro dolor

Qué negro dolor se eleva de las entrañas de la tierra y va subiendo por el aire como un grito de espanto, qué alarido es este, que ni oigo el retumbar de mi pulso de mi corazon, la ceniza cubre la sangre, y la hiel horada de muerte la guadaña.

La guerra del virus

Cuando la guerra del mundo contra el virus,
Y el silencio de las sirenas en el mar profundo,
Y el viento que se tragaba la saliva de nuestros miedos,
Y la nada crecida era el espanto del poder,
Y los pasos surgían en el sueño y desvanecían,
Y la mano tendida era un acto cruel,
Y los vapores de la tierra subían entre las ramas y los rascacielos,
Y las luces blancas contaban la eternidad de lo que fue antes y después,
Y era el tiempo siempre del anochecer,
Cuando morían las libélulas bajando por el arco iris,
Moradas y rosas mis flores, mis poderes, mis anales,
Mi hogar, mi patria, mi sangre

Este día a día

Izaste la bandera negra de la desesperanza?
Levanta tu mirada y dime,
Es acaso la muerte la que te detuvo
Cuando largaste amarras?
Y fuiste y llegaste hasta aqui, donde brilla la vida
En todo su esplendor,
Y viviste libre y en armonia,
Y criaste a quien hoy te da este amor
Tan profundo y lejano,
Dime, de dónde te vino
Este espíritu que te alienta?
Y qué son las malas noches, despues del combate,
La lucha que te enfrentó
Y ganaste pues eres la pura vida sin mácula?
Dime y no dudes,
Resplandece y alejate por siempre, allá,
Hacia tu destino del horizonte cósmico,
En el que aun late tu recuerdo

Una rosa clara

No iguala la luz su porfía,
Que si bien derrame es su abundancia,
Y labor ardua e infinita su anhelo,
Y que no hay más espacio en su cielo,
La gloria te llamo y me quedo, contemplo gracia,
Perfeccion y sueño.
Amor de un instante, suntuoso, pleno, deseo.