Remembranza

Mi amada las montañas, los valles nemerosos, el río silencioso do mana la calma, las aves que te cubren del manto que te engalana, ósculos de tu boca sobre mi piel en llamas, y ese yacer sobre las puras ascuas de la nada, mi amada, esas tus sonrisas con las que partes el aire, esas tus caricias que me abren como espadas, mi amada, bosques y sombras y luego el vuelo sobre la cumbre do nacen romeros, jazmines, mejorana, mi amada leche y miel sobre tu mejilla de canela y plata.

Secretos de tu vida

El secreto del Buda me lo dijo el vate que iba caminando junto a druidas y bardos

Oh dime vate cómo transcurre la vida

De aguas estancadas no bebas, mira su ponzoña en el pozo hondo y profundo, allí donde no alcanza la luz y no corre la corriente, son aguas podridas, fétidas y negras

Sin embargo del agua viva beberás, del agua saltarina que corre monte abajo y se limpia del lodo y deja a su paso el limo fértil a su orilla, y corre y danza y canta río abajo con su corriente luminosa a plena luz del mediodía

Así, alma pura e inquieta haz de ser como el que tiene sed y busca beber y halla el agua del pozo y la deshecha y sigue adelante y no se arredra al hallar la corriente que limpia.

Haz de beber y beberás hasta saciar tu sed y tu sed no se saciará y volverás a beber de las diez mil corrientes de la teluria y luego beberás de las diez mil corrientes de la gran Vía Láctica, beberás de las corrientes sonámbulas de tus sueños, y por fin beberás de las corrientes suntuosas de las orillas, de las corrientes de desembocadura, y allí habrás llegado al mar, al infinito mar llegarás

Demiurgos

Cuando del infierno me quemo vivo, pienso en ti, Pólux, mi hermano, que por celestiales jardines floridos paseas de la mano un sueño claro y altivo, luego nos trocamos y devenimos Dioscuros en el discurso que en vano alumbra nuestro destino, los días claros son para ti, los días oscuros para mí, ensamblamos tetraedros con las manos y escribimos la flor del olvido, mece la cuna el demiurgo, entonando la nana de desatino, cumple la negra Parca su cometido de señalar el tope de mis días, el arribo, cuando me diluya en las lágrimas del Leteo, no llores, ven conmigo

Sándalo

Cuando fuí sándalo en Benarés, y ardía en ascua de la mano del Brahman, en olor de sacrificio ritual ardía en plegaria a los catorce mil millones de dioses que poblaban las blancas y arenosas orillas del Ganges en Benarés, y me elevaba adusto sobre la verticalidad, y devenía rizo de caracola gigante en el esplendor del cielo de la tarde de Benarés, en las escalinatas sagradas que bajan a las aguas negras y profundas del Ganges, y dejaba oir el rumor de los cielos sobre la cabeza erguida de los Brahmanes en flor, todos de blancas cabelleras afeitadas, comedores de sierpes venenosas, y orábamos, yo sándalo augusto, oloroso, perfumado, ardiente deseo

Gulags

No todo Gulag es el de Kola, el mío es de la tundra con sueños de taigas, el mío navega por los ríos infinitos de la Siberia sin fin, se trasvasa de un valle a otro, se perpetua con las cordilleras heladas, se propaga en camiones cisternas, como los tigres blancos de la Siberia es invisible de lejos, es inaudible de cerca, como los lobos blancos de la Siberia aúlla en el bosque de álamos blancos, en las arboledas de los chopos pálidos, y mis pisadas en la nieve del hielo crugen como sapos tostados, y voy caminando por desierto helado, voy ahumando este aire helado, helado y blanco, con vapores cálidos, con sueños de taigas en mi mano

Primera evidencia

El dios del universo rige el universo a sus pies,
De lo eterno nace lo efímero,
Lo convexo y lo cóncavo forman lo esférico,
La palabra del hombre es una espada larga,
Cuando el almendro en flor da su sombra
Entonces aparece la reina suave,
Entonces ella desnuda su dulce pecho,
Y la victoria es regalo del guerrero,
Es cuando se cierra el círculo
Y por eso queda abierto el círculo

Desde Hebrón

Nunca me quede más a las puertas de Hebrón,
Grande es la Alianza,
Del cuchillo de mi cintura limpié el resplandor,
Del resplandor de mi mirada hollé
El pan que se nos dió,
Grande es la Alianza,
La copa dorada virtiendo amor,
Derramada bendición,
Acusada labor,
Mané sangre de mi vida, y lloré
Por ti que me miras,
Nunca me quede a la puerta de Salvación,
Entre y holle mi plegaria,
Para toda sanación.

Cavé en mi ojo un fin,
Y le enterré uno de tus pétalos,
Y el estuche del tiempo,
El cobro encuadernado
De horas muertas, de vivas luces.
Bregué extenuado y te quise dar
Este silencio aparte, mas
Supo la fina capa sin raíces
No quitar la negra tinta,
Sí vibrar hasta que la pura vida
Se hiciera de amarte.

Las horras

Porque estas hordas que me acaban nunca fueron de la piedad, quitaron sangre echando cal, entierro de un sol, y el tormento de mi soledad.

La hydra sigue silbando a pesar, fuego nocturno derramado, vacija rota del pensamiento que se deslizó. Tampoco supe esperar. La espada al viento, tu cabellera al viento, la columna de humo que levantó.

Limpio esta calavera, es un trono de marfil, una guirnalda del tiempo, un ala como bisturí. Cadenas que fluyen en mantos licuefactos, como una sortija brillo en la mano de esta noche sin fin.