Contador de mentiras

Cuento mentiras que me cuezo al vapor, por la madrugada respiro canela y bebo azafrán con el ojo ciego que ya no ve, no lloro con el otro, no miro con mi boca, no ando con la mano en el bolsillo, no amo ya las estrellas que brillan al paso del viento huracanado, solvento la tempestad con la ceja que se curva y dispara una flecha envenenada. Casi no lamo el tiempo, y ya no vale casi nada el recuerdo, la pena, lo que sentí está enterrado bajo escombros de arroz con comino y mejorana, el claro lugar del desierto.

A %d blogueros les gusta esto: