Sándalo

Cuando fuí sándalo en Benarés, y ardía en ascua de la mano del Brahman, en olor de sacrificio ritual ardía en plegaria a los catorce mil millones de dioses que poblaban las blancas y arenosas orillas del Ganges en Benarés, y me elevaba adusto sobre la verticalidad, y devenía rizo de caracola gigante en el esplendor del cielo de la tarde de Benarés, en las escalinatas sagradas que bajan a las aguas negras y profundas del Ganges, y dejaba oir el rumor de los cielos sobre la cabeza erguida de los Brahmanes en flor, todos de blancas cabelleras afeitadas, comedores de sierpes venenosas, y orábamos, yo sándalo augusto, oloroso, perfumado, ardiente deseo

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