Demiurgos

Cuando del infierno me quemo vivo, pienso en ti, Pólux, mi hermano, que por celestiales jardines floridos paseas de la mano un sueño claro y altivo, luego nos trocamos y devenimos Dioscuros en el discurso que en vano alumbra nuestro destino, los días claros son para ti, los días oscuros para mí, ensamblamos tetraedros con las manos y escribimos la flor del olvido, mece la cuna el demiurgo, entonando la nana de desatino, cumple la negra Parca su cometido de señalar el tope de mis días, el arribo, cuando me diluya en las lágrimas del Leteo, no llores, ven conmigo

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