Azules

Púrpura azul oscuro por los bordesY al centro blanco, blanco ojo,Blanco leche, blanco mármol,Blanco gris azulón con vetasDe sangre, azufre de tierra, lejaníasDe cielos, de océanos, floridasPraderas del corazón azulesQue me dan y no me quitan,Y el áurea, el resplandor, verde agua,Verde limón, de tus miradas, de tus besos,Llego a la orilla, con dedos rosáceosCojo el mando, talle de un sólo color,Colinas de espesuras, remolinos umbríos,Y esta calma tan temprana,Que calma, apacigua y queda fino

Los implorantes

Los treinta implorantes,

Los trescientos implorantes,

Los que imploran el perdón

De la salvación en penumbra

De catacumbas de flores e inciensos,

Las luces difuminadas del implorante,

Los sueños vivos que despiertan

Las sombras en penumbras

De catacumbas de implorantes,

Gemimos e imploramos,

Clamo a ti que me escuchas,

Mis cadenas que resuenan,

En la noche vibrante y viva,

Clamo y gimo, te imploro

Como los implorantes te llaman,

Oh alma mía

Amor

La mano que te tiendo
La desenterré para amarte,
Si mis ojos son blancos
Es que la tierra negra
No mueve el mar,
Los peces que me habitaron
Sacaron lenguas de fuego,
Las aletas fueron diapasones
De águila volador, serpiente
Emplumada, cruces en el pecho,
Y yo duermo somnoliento
De madrugada, hambriento
De tu boca, diciendo palabras
Que nunca se oyeron, sin fin,
A pulso levanto el cielo,
Es el Edén de mi vigilia,
Lo cruzo con pasos pequeños,
No quiero despertar y arruinar
Tu sueño

Fakir

Fui fakir en Benarés,
Dormía sobre puntas de cristal,
Soñaba con fuegos,
Ayuné seis meses
Y mis huesos eran blancos,
Al alba tragaba espadas,
Respiraba petróleo,
Descendía al río sagrado
Por las escalinatas anaranjadas,
Porosas, polvorientas, cálidas,
Azafranadas que tanto amaba,
Me purificaba con agua de corriente
Y el frescor era espeso y pastoso
Como lengua de lava,
Mientras, la plata era un tiempo
Sin fin, rumoroso advenimiento,
Líquida porfía, y los astros
Desgranándose, desorden divino,
Entropía que mi corazón
Pintaba, de azul, sobre lienzo
Verde y agua, blanco jazmín,
Junco venidero, amatista
De la frente

Mundo azul

El mundo es azul oscuro
Sobre negro diamante,
Hoy las vidas y las muertes
Recuerdan un río que debo
Atravesar y no mirar, con un ojo
Triste y vano hilvano el dedal
Del tiempo que arriba a esta soledad,
Cuando las amarras de papel eran fuertes
Y no cruzo aun y un arco de sombras
Disipa la luz, entre licores, virutas
Del humo, negaciones ineluctables,
Porque poso mi pie sobre la esfera
Y siento, porque de tantas miradas
El mundo se hacía invisible o insoportable,
Y toco la belleza que me consuela,
La quiero dar para que riamos juntos,
Aquí, al borde del gran océano cósmico,
Pido un don que me lleve al otro cabo,
Un cuerno de abundancia que me piense,
Soy, tiemblo como un cono luminoso
Y las ondas que despiertan se agolpan
En espumosos amores que fueron
Y no fueron, quizas otro día, otro lugar,
Y la noria que gira, este planeta verde y azul
Como las caracolas que guardan el mar
En su seno de alabastro, como agujas
Marcando compás de pasajes, hay tantos
Suspiros, mi deredor de espíritus, blanco
Como mi alma, quién me vió pasar?

Navegando

Navego por un mar de nubes
Destellos de luz me asombran
Las sombras me asechan
Mientras las ruedas giran y giran
Camino de la nada
Allí donde el metal me espera
Navego por la autopista oscura
No miro al pasar los pasos de las alas
Mi volante es suave en mis manos
Destellos blancos rompen la noche
El desfiladero pronto llegará
Sobrevuelo este infinito

Islas

Islas de nubes en el mar
Del cielo y en mi corazón
Templanza y amor,
Vendrán tiempos de bonanza
Tras las tempestades de acero,
Y floreceré radiante sol
Al vaporoso aire del Edén,
Llegará la luz y el alma mía
Cumplirá su propósito,
Lejos quedarán las piedras y escombros

Mi voz

Mi voz alma mía
Es un cántaro de agua y miel
Que se derrama en el mar
Del cielo cubriendo de su luz
La frialdad de las sombras oscuras
Vengo y traigo paz y
Me la pagan con guerra sucia
Poso un pétalo de mi ala
Sobre la flor de tus párpados
Azules y tu destino cambia
Como se transfiguran libélulas
Al aire que es más puro
Cuanto más serena vida
Y aleja la muerte oscura

Tiempos

Han cumplido las tres de la tarde
Y no viene el rescatador,
Me puse negro, mirando al pozo
De los cafetales sin nombre,
Tan despiertos que da miedo,
Y mira esta brújula carmesí
Es carne y no un caballo,
Perreando de todos los aguaceros
Ojos saltantes que buscan afanosos
Demiurgos en los escondrijos,
O las ondas o los círculos redondeados
Que me miran y ya es casi la noche